Archivo

Archive for 28 febrero 2011

La República de Facebook sucumbe ante la monarquía británica

Juan G. Andrés

Ha ocurrido más o menos lo que ya se vaticinaba en este reportaje el sábado. El discurso del rey sometió a La red social, o lo que es lo mismo, el clasicismo venció a la posmodernidad. El filme sobre el monarca tartaumudo no sólo ganó el Oscar a la mejor película, sino que obtuvo también la estatuilla al mejor director para Tom Hooper, que hace un trabajo correcto pero en absoluto deslumbrante. La Academia le ha negado a David Fincher el galardón para uno de sus mejores y más valientes trabajos, una película tan moderna en su forma y fondo que podría estar rodada pasado mañana.

Tras la sobrevalorada y tediosa Benjamin Button, Fincher tuvo los arrestos necesarios para narrar la génesis de ese invento llamado Facebook y, afortunadamente para todos, no se centró en detalles sobre algoritmos y programaciones informáticas, sino en las relaciones humanas y en la descripción de su creador, un tipo capaz de alumbrar la mayor red social del mundo y que, paradójicamente, está lisiado para las relaciones humanas. Todo en ella es sobresaliente, desde ese diálogo inicial en el pub que prende la mecha del despecho hasta ese desolador y cortante final con Zuckerberg pulsando la tecla F5 de su portátil mientras los Beatles cantan Baby, you are a rich man.

Ni siquiera sirve de consuelo que Aaron Sorkin se haya llevado el eunuco dorado por su brillante guión adaptado ni que Trent Reznor se haya impuesto en el apartado de mejor banda sonora por su obsesiva y efectiva partitura. Una vez más,  Hollywood ha optado por lo obvio y ha encumbrado a una película amable pero viejuna donde las haya.

Categorías:Uncategorized

¡Por allí resopla!

MobyDick, el pasado enero en Le Bukowski. FOTO: El Humilde Fotero del Pánico

Juan G. Andrés

El bizkaitarra Eneko Burzako ha elegido el nombre MobyDick para bautizar su magnífico proyecto musical, y aunque la primera reacción sea pensar en la novela de Herman Melville, lo cierto es que poco o nada tiene que ver con la ballena que obsesionaba al capitán Ahab. Quien desee conocer el verdadero y bizarro origen de su nombre artístico deberá preguntarle al propio Eneko después de algún concierto: risas aseguradas… De todos modos, el célebre “¡Por allí resopla!” con el que el vigía advertía de la presencia del gran cetáceo blanco es perfectamente válido para definir la sorpresa que suscita el solista getxotarra.

Voz, guitarra y muchos kilates de emoción. Es todo lo que necesita MobyDick para sacudir nuestras entrañas con su colección de canciones lanzadas al exterior con la fuerza de un gran hombre de soul o de blues. Debido a su vozarrón, la referencia inmediata y más obvia puede ser la de Mark Lanegan, aunque a mí me gusta pensar en él como una especie de Jeff Buckley ronco. Por supuesto, la tesitura vocal de ambos es muy distinta, pero sus directos suenan tan desnudos, intensos y majestuosos como los que el malogrado estadounidense ofrecía al principio de su carrera en garitos como el café Sin-E. Él también tiene sus versiones favoritas -son especialmente bellas Venur in Furs (Velvet Underground) y I See A Darknees (Bonnie ‘Prince’ Billy)-, así como un buen número de temas propios que estremecen al más taimado: Coloring a land, And then She became God’s friend, Laid-back man… Por si fuera poco, además de un prodigioso vocalista, Eneko es un auténtico talento a la guitarra.

La mejor forma de conocerle es descargar y escuchar su maqueta, ver el estupendo Orain que le ha dedicado el realizador Ángel Aldarondo y apuntar estas fechas en el calendario: 27 de marzo (Kabigorri de Irun), 12 de mayo (Gazteszena, con Maika Makovski y Ainara LeGardon) y 27 de mayo (Be Bop de Donostia).


Categorías:Uncategorized

Licencia rima con silencia

Los Discípulos, en su concierto en Le Bukowski de 2008. FOTO: EL HUMILDE FOTERO DEL PÁNICO

Juan G. Andrés

La imagen que encabeza este post debería haberse reeditado hoy mismo en el club Le Bukowski donde estaba previsto que Discípulos de Dionisos ofreciera junto a Los Chicos uno de sus lúbricos shows -el de 2008 fue espectacular-. Al final no podrá ser. Los responsables de la sala han tenido que cancelar temporalmente los conciertos en la misma debido a los expedientes recibidos por carecer de licencia para ofrecer música en vivo. En la ciudad que aspira a conseguir la candidatura cultural europea en 2016 los garitos que en el día a día más se esfuerzan por mantener una programación alternativa, continuada y de calidad parecen vivir en permanente situación de alerta.

Antes fue el Donostiako Kafe Antzokia (Doka), que pasó un tiempo con el equipo de música precintado, y ahora el silenciado es el Bukowski, que paradójicamente está integrado en el circuito San Miguel Donostikluba que incluye conciertos programados por el Ayuntamiento. Al parecer, un vecino se ha encelado con el garito de Egia y cada vez que hay concierto avisa a los municipales para que éstos se presenten y recuerden al dueño que es ilegal organizarlo sin el permiso oportuno. Donostia Kultura ya ha advertido de que “no puede hacerse responsable de los problemas de carácter legal del local”, pero ha asegurado que tratará de “colaborar con el Departamento de Licencias de Actividad, para la obtención de autorizaciones expresas por tratarse de actividades de interés cultural”.

De esa última afirmación, y de lo dicho ayer por el concejal de Cultura, se deduce algo tan preocupante como injusto: que el consistorio otorgará permiso para los conciertos organizados bajo el paraguas municipal, mientras que la programación ordinaria del Bukowski estará al albur de lo que la autoridad considere “interés general”. Conclusión: el Ayuntamiento seguirá haciendo la vista gorda para unos bolos (los de Donostikluba) pero pondrá más trabas a los otros (los organizados al margen del circuito municipal). Denis Itxaso va a tener que echarle imaginación y un poco de rostro para explicar esa lógica tan perversa,según la cual sus conciertos podrán realizarse sin problema y el resto no.

NOTA: Los Discípulos anduvieron ayer de la ceca a la meca y, tras varias intentonas fallidas (My Day, Caledonian, etc), finalmente consiguieron un espacio para montar el concierto en día y medio. La cita será esta tarde a las 20.30 horas en el Komplot de Amara.

Categorías:Uncategorized

Villaronga, maldito pero menos

Agustí Villaronga, en los Goya. FOTO: Efe

Juan G. Andrés

El aluvión de estatuillas que Agustí Villaronga ha recibido en los Goya (aquí la crónica) no parece dirigido sólo a distinguir la notable Pa negre; es también un ejercicio de justicia y reconocimiento a la trayectoria de un artista con fama de “bicho raro” -él mismo bromeó ayer sobre el tema- y dueño de un estilo personal e intransferible, siempre inquietante. Muchos cruzábamos los dedos para que el mallorquín fuera el triunfador de la noche, y no sólo porque Pa negre sea mucho mejor que la única que le superaba en candidaturas -la exagerada, desproporcionada y sobrevalorada Balada triste de trompeta-, sino porque ya era hora de que la autodenominada gran familia del cine español premiara a este autor osado y acostumbrado a moverse en los márgenes.

En el ámbito más cercano, los nueve galardones (Mejor película, director, guión adaptado, un buen manojo de premios…) suponen también un acto de desagravio a la imperdonable ceguera del jurado del último Zinemaldia, que prácticamente marginó del palmarés al título que partía como favorito y que fue uno de los mejores de la Sección Oficial: sólo Nora Navas consiguió la merecida Concha de Plata.

Pa negre tendrá ahora una segunda vida en las salas comerciales -y sobre todo, en Internet-, y será recordada como la obra que restó malditismo a la figura de Villaronga. No es casual que el éxito le haya llegado con una buena película que, sin embargo y como ya escribimos aquí, no es tan extrema como sus predecesoras. “Su vocación comercial (muy loable, por cierto) impide al director exponerse tanto como lo hizo en las perturbadoras Tras el cristal o El mar. El último pan horneado por Villaronga, por tanto, no llega a ser blanco, pero tampoco resulta todo lo negro que esperábamos”, dijimos entonces. Sólo cabe desear que en el futuro el realizador mantenga intacta su particular mirada y el amor por un cine alejado de las convenciones.

VILLARONGA EN 3 PELÍCULAS

Tras el cristal (1987). Villaronga debutó en el largometraje con este inquietante título que, proyectado en la actualidad, suscitaría las protestas de los sectores más conservadores por la crudeza de sus imágenes, especialmente las que atañen a los niños. La película, que describe el reencuentro de un antiguo nazi con una de sus víctimas, contiene todos los elementos que obsesionan al director: la infancia y la pérdida de la inocencia, el lastre de un pasado traumático, la homosexualidad y la crueldad de un mundo perverso y brutal. Villaronga en estado puro.

Aro Tolbukhin (2002). Soberbio y falso documental sobre un supuesto asesino que quemó vivas a varias personas en una misión de Guatemala. Firmado a seis manos por Villaronga, Lydia Zimmermann e Isaac P. Racin, el filme es un subyugante ejercicio de estilo que entremezcla pasajes ficcionados y testimonios recreados en tono documental, con imágenes en 35 y 16 mm, en Super 8 y en vídeo. Sobresaliente. Por supuesto, el jurado del Zinemaldia también le dio la espalda.

Pa negre (2010). Quizá por su condición de encargo, es el largometraje más fácil de digerir de cuantos ha realizado el mallorquín, aunque en sus fotogramas late su inquietante universo. Desde esa portentosa imagen inicial del caballo despeñándose por el precipicio hasta el desenlace del vaho empañando el cristal, Villaronga marca con su sello una historia ambientada en la posguerra española y que analiza los efectos que la contienda tuvo sobre la población civil. Un filme notable rodado en catalán.

Categorías:Uncategorized

Cruz y Bardem, ¿buenos o malos actores?

Juan G. Andrés

Dice el escritor Manuel de Lope que Javier Bardem y Penélope Cruz no son buenos actores. En el caso de ella estoy sustancialmente de acuerdo. Pé no me gusta más que en un par de papeles que yo recuerde: uno de ellos era el de La niña de sus ojos, de Fernando Trueba, y otro el de Vicky Cristina Barcelona, de Woody Allen. En esta última no sólo me gusta, sino que me hace mucha gracia, en versión original, por supuesto, aunque supongo que eso será más culpa del talento del hipocondriaco director neoyorquino. Pero en el resto de las películas que le he visto, en general, no me atrae, y creo que básicamente es por su habitual afectación y por su repelente voz. Una pena.

De Bardem, sin embargo, no puede decirse lo mismo, aunque tiene algo de razón De Lope cuando apunta que un buen actor “debe tener una gama de papeles que interpreta con sutileza”. El escritor, que no se considera cinéfilo y reconoce su ignorancia en materia fílmica, exagera al decir que el actor canario “no tiene más que un perfil”, pues justo es reconocer lo diferentes que son sus papeles en títulos como, por ejemplo, Boca a boca, Los lunes al sol o Mar adentro. Pero sí es cierto que sus peores interpretaciones -véanse Los fantasmas de Goya, El amor en los tiempos del cólera o la execrable Come reza ama– son aquellas en las que más se separa del perfil que más le va: el de tipo bronco, intenso y peligroso, presente en filmes como Días contados, Perdita Durango o No es país para viejos. Su próximo trabajo será un nuevo proyecto dirigido por Terrence Malick que, como casi todo lo que rodea al formidable cineasta, es top secret. Veremos cómo se le da.

Y a ustedes, ¿qué les parece la pareja de moda interpretativamente hablando? ¿Cuáles de sus películas prefieren?

Categorías:Uncategorized
A %d blogueros les gusta esto: