¡Por allí resopla!

MobyDick, el pasado enero en Le Bukowski. FOTO: El Humilde Fotero del Pánico

Juan G. Andrés

El bizkaitarra Eneko Burzako ha elegido el nombre MobyDick para bautizar su magnífico proyecto musical, y aunque la primera reacción sea pensar en la novela de Herman Melville, lo cierto es que poco o nada tiene que ver con la ballena que obsesionaba al capitán Ahab. Quien desee conocer el verdadero y bizarro origen de su nombre artístico deberá preguntarle al propio Eneko después de algún concierto: risas aseguradas… De todos modos, el célebre “¡Por allí resopla!” con el que el vigía advertía de la presencia del gran cetáceo blanco es perfectamente válido para definir la sorpresa que suscita el solista getxotarra.

Voz, guitarra y muchos kilates de emoción. Es todo lo que necesita MobyDick para sacudir nuestras entrañas con su colección de canciones lanzadas al exterior con la fuerza de un gran hombre de soul o de blues. Debido a su vozarrón, la referencia inmediata y más obvia puede ser la de Mark Lanegan, aunque a mí me gusta pensar en él como una especie de Jeff Buckley ronco. Por supuesto, la tesitura vocal de ambos es muy distinta, pero sus directos suenan tan desnudos, intensos y majestuosos como los que el malogrado estadounidense ofrecía al principio de su carrera en garitos como el café Sin-E. Él también tiene sus versiones favoritas -son especialmente bellas Venur in Furs (Velvet Underground) y I See A Darknees (Bonnie ‘Prince’ Billy)-, así como un buen número de temas propios que estremecen al más taimado: Coloring a land, And then She became God’s friend, Laid-back man… Por si fuera poco, además de un prodigioso vocalista, Eneko es un auténtico talento a la guitarra.

La mejor forma de conocerle es descargar y escuchar su maqueta, ver el estupendo Orain que le ha dedicado el realizador Ángel Aldarondo y apuntar estas fechas en el calendario: 27 de marzo (Kabigorri de Irun), 12 de mayo (Gazteszena, con Maika Makovski y Ainara LeGardon) y 27 de mayo (Be Bop de Donostia).


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Licencia rima con silencia

Los Discípulos, en su concierto en Le Bukowski de 2008. FOTO: EL HUMILDE FOTERO DEL PÁNICO

Juan G. Andrés

La imagen que encabeza este post debería haberse reeditado hoy mismo en el club Le Bukowski donde estaba previsto que Discípulos de Dionisos ofreciera junto a Los Chicos uno de sus lúbricos shows -el de 2008 fue espectacular-. Al final no podrá ser. Los responsables de la sala han tenido que cancelar temporalmente los conciertos en la misma debido a los expedientes recibidos por carecer de licencia para ofrecer música en vivo. En la ciudad que aspira a conseguir la candidatura cultural europea en 2016 los garitos que en el día a día más se esfuerzan por mantener una programación alternativa, continuada y de calidad parecen vivir en permanente situación de alerta.

Antes fue el Donostiako Kafe Antzokia (Doka), que pasó un tiempo con el equipo de música precintado, y ahora el silenciado es el Bukowski, que paradójicamente está integrado en el circuito San Miguel Donostikluba que incluye conciertos programados por el Ayuntamiento. Al parecer, un vecino se ha encelado con el garito de Egia y cada vez que hay concierto avisa a los municipales para que éstos se presenten y recuerden al dueño que es ilegal organizarlo sin el permiso oportuno. Donostia Kultura ya ha advertido de que “no puede hacerse responsable de los problemas de carácter legal del local”, pero ha asegurado que tratará de “colaborar con el Departamento de Licencias de Actividad, para la obtención de autorizaciones expresas por tratarse de actividades de interés cultural”.

De esa última afirmación, y de lo dicho ayer por el concejal de Cultura, se deduce algo tan preocupante como injusto: que el consistorio otorgará permiso para los conciertos organizados bajo el paraguas municipal, mientras que la programación ordinaria del Bukowski estará al albur de lo que la autoridad considere “interés general”. Conclusión: el Ayuntamiento seguirá haciendo la vista gorda para unos bolos (los de Donostikluba) pero pondrá más trabas a los otros (los organizados al margen del circuito municipal). Denis Itxaso va a tener que echarle imaginación y un poco de rostro para explicar esa lógica tan perversa,según la cual sus conciertos podrán realizarse sin problema y el resto no.

NOTA: Los Discípulos anduvieron ayer de la ceca a la meca y, tras varias intentonas fallidas (My Day, Caledonian, etc), finalmente consiguieron un espacio para montar el concierto en día y medio. La cita será esta tarde a las 20.30 horas en el Komplot de Amara.

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Villaronga, maldito pero menos

Agustí Villaronga, en los Goya. FOTO: Efe

Juan G. Andrés

El aluvión de estatuillas que Agustí Villaronga ha recibido en los Goya (aquí la crónica) no parece dirigido sólo a distinguir la notable Pa negre; es también un ejercicio de justicia y reconocimiento a la trayectoria de un artista con fama de “bicho raro” -él mismo bromeó ayer sobre el tema- y dueño de un estilo personal e intransferible, siempre inquietante. Muchos cruzábamos los dedos para que el mallorquín fuera el triunfador de la noche, y no sólo porque Pa negre sea mucho mejor que la única que le superaba en candidaturas -la exagerada, desproporcionada y sobrevalorada Balada triste de trompeta-, sino porque ya era hora de que la autodenominada gran familia del cine español premiara a este autor osado y acostumbrado a moverse en los márgenes.

En el ámbito más cercano, los nueve galardones (Mejor película, director, guión adaptado, un buen manojo de premios…) suponen también un acto de desagravio a la imperdonable ceguera del jurado del último Zinemaldia, que prácticamente marginó del palmarés al título que partía como favorito y que fue uno de los mejores de la Sección Oficial: sólo Nora Navas consiguió la merecida Concha de Plata.

Pa negre tendrá ahora una segunda vida en las salas comerciales -y sobre todo, en Internet-, y será recordada como la obra que restó malditismo a la figura de Villaronga. No es casual que el éxito le haya llegado con una buena película que, sin embargo y como ya escribimos aquí, no es tan extrema como sus predecesoras. “Su vocación comercial (muy loable, por cierto) impide al director exponerse tanto como lo hizo en las perturbadoras Tras el cristal o El mar. El último pan horneado por Villaronga, por tanto, no llega a ser blanco, pero tampoco resulta todo lo negro que esperábamos”, dijimos entonces. Sólo cabe desear que en el futuro el realizador mantenga intacta su particular mirada y el amor por un cine alejado de las convenciones.

VILLARONGA EN 3 PELÍCULAS

Tras el cristal (1987). Villaronga debutó en el largometraje con este inquietante título que, proyectado en la actualidad, suscitaría las protestas de los sectores más conservadores por la crudeza de sus imágenes, especialmente las que atañen a los niños. La película, que describe el reencuentro de un antiguo nazi con una de sus víctimas, contiene todos los elementos que obsesionan al director: la infancia y la pérdida de la inocencia, el lastre de un pasado traumático, la homosexualidad y la crueldad de un mundo perverso y brutal. Villaronga en estado puro.

Aro Tolbukhin (2002). Soberbio y falso documental sobre un supuesto asesino que quemó vivas a varias personas en una misión de Guatemala. Firmado a seis manos por Villaronga, Lydia Zimmermann e Isaac P. Racin, el filme es un subyugante ejercicio de estilo que entremezcla pasajes ficcionados y testimonios recreados en tono documental, con imágenes en 35 y 16 mm, en Super 8 y en vídeo. Sobresaliente. Por supuesto, el jurado del Zinemaldia también le dio la espalda.

Pa negre (2010). Quizá por su condición de encargo, es el largometraje más fácil de digerir de cuantos ha realizado el mallorquín, aunque en sus fotogramas late su inquietante universo. Desde esa portentosa imagen inicial del caballo despeñándose por el precipicio hasta el desenlace del vaho empañando el cristal, Villaronga marca con su sello una historia ambientada en la posguerra española y que analiza los efectos que la contienda tuvo sobre la población civil. Un filme notable rodado en catalán.

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Cruz y Bardem, ¿buenos o malos actores?

Juan G. Andrés

Dice el escritor Manuel de Lope que Javier Bardem y Penélope Cruz no son buenos actores. En el caso de ella estoy sustancialmente de acuerdo. Pé no me gusta más que en un par de papeles que yo recuerde: uno de ellos era el de La niña de sus ojos, de Fernando Trueba, y otro el de Vicky Cristina Barcelona, de Woody Allen. En esta última no sólo me gusta, sino que me hace mucha gracia, en versión original, por supuesto, aunque supongo que eso será más culpa del talento del hipocondriaco director neoyorquino. Pero en el resto de las películas que le he visto, en general, no me atrae, y creo que básicamente es por su habitual afectación y por su repelente voz. Una pena.

De Bardem, sin embargo, no puede decirse lo mismo, aunque tiene algo de razón De Lope cuando apunta que un buen actor “debe tener una gama de papeles que interpreta con sutileza”. El escritor, que no se considera cinéfilo y reconoce su ignorancia en materia fílmica, exagera al decir que el actor canario “no tiene más que un perfil”, pues justo es reconocer lo diferentes que son sus papeles en títulos como, por ejemplo, Boca a boca, Los lunes al sol o Mar adentro. Pero sí es cierto que sus peores interpretaciones -véanse Los fantasmas de Goya, El amor en los tiempos del cólera o la execrable Come reza ama– son aquellas en las que más se separa del perfil que más le va: el de tipo bronco, intenso y peligroso, presente en filmes como Días contados, Perdita Durango o No es país para viejos. Su próximo trabajo será un nuevo proyecto dirigido por Terrence Malick que, como casi todo lo que rodea al formidable cineasta, es top secret. Veremos cómo se le da.

Y a ustedes, ¿qué les parece la pareja de moda interpretativamente hablando? ¿Cuáles de sus películas prefieren?

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Continúa el atracón

Después de los múltiples excesos gastronómicos de Navidad y Año Nuevo; cuando aún tenemos el roscón de reyes atrincherado en el intestino grueso, continúa el atracón… Atracón de música y de cine, porque en un ratito comienza la cuarta edición del Festival de Cine Documental Dock of The Bay, que hasta el domingo permitirá ver películas sobre David Bowie, Delorean, The White Stripes y La Banda Trapera del Río, entre otras propuestas. Desde el año pasado es habitual que la exhibición de filmes vaya acompañada por conciertos: hoy actuarán Sad Town Losers y Moby Dick, mañana El Guincho y el domingo Chuck Prophet repasará al completo el álbum London Calling de The Clash. Todos los detalles de la programación están en la página web del Dock of the Bay.

FOTO: El Humilde Fotero del Pánico

Pero es que al margen del festival, mañana coinciden en Donostia otros dos conciertos importantes más: uno de Ken Zazpi en el Kursaal, para el que ya no hay entradas, y otro de Micah P. Hinson en el Victoria Eugenia. En la edición de papel de hoy publicamos una extensa entrevista con el músico estadounidense, que aprovechará su visita para presentar, a las 12.30 horas en la FNAC, su primera novela publicada, No voy a salir de aquí. ¡Que nos aproveche el banquete!

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Así (nos) sonó 2010

Juan G. Andrés

Vamos retrasados con respecto a los cientos de medios y páginas web que hace días publicaron sus listados de “lo mejor de 2010”, pero más vale tarde que nunca, así que aquí va nuestra relación de los conciertos que más nos hicieron disfrutar el año pasado. El tema está desarrollado en el reportaje que hoy publicamos en NOTICIAS DE GIPUZKOA bajo el título Así fue la banda sonora de 2010…, así que en este post nos limitaremos a enumerar las diez mejores actuaciones y a ilustrarlas con su correspondiente foto y enlace a la crónica publicada en su día.

 

FOTOS: El Humilde Fotero del Pánico

 

1. ELVIS COSTELLO. 25/07/10. Plaza de la Trinidad. Donostia.
Titulada Dios salve al gran ‘imposter’, la crónica del concierto que unió a Costello y Kris Kristofferson en la Trini decía: “Además de una foto para la posteridad -nunca hasta ahora habían coincidido en un mismo escenario público-, el momento propició la interpretación a dúo de tres canciones, dos de Kristofferson y una que ambos compusieron con Rosanne Cash, la hijísima de Johnny. Histórico”.


2. JOHN HIATT. 30/10/10. Auditorio Kursaal. Donostia.
“Salvo al jazz, Hiatt se acercó a prácticamente todos los géneros canónicos de la música popular de EEUU, y consiguió que el resultado no sonara antiguo ni polvoriento, sino fresco y renovado”.  Leer  aquí la crónica Un clásico refrescante.

3. DAMIEN JURADO. 8/10/10. Sala Gazteszena. Donostia.
Protagonizó “la más bella y emocionante sesión” del Festival Donostikluba. Leer aquí un breve resumen del festival.

4. DAYNA KURTZ. 23/05/10. Sala Doka. Donostia.
Cantó un tema a capela y chocando la mano contra el muslo. “Cualquiera que logre activar los resortes de la emoción con algo tan primitivo es sencillamente un artista todopoderoso. Y Dayna lo es”. Leer aquí la crónica Todopoderosa Dayna.


5. FRANZ FERDINAND. 6/11/10. Tabakalera. Donostia.
Ofrecieron en Tabakalera “uno de sus formidables y modélicos directos”. Leer aquí la crónica Arde la fábrica.


6. JAMIE CULLUM. 28/11/10. Auditorio Kursaal. Donostia.
“Se pongan como se pongan los puristas, ofrece un show de mil pares de bemoles”. Leer aquí la crónica Dinamitero de fronteras musicales.


7. GEORGIE FAME. 25/11/10. Auditorio Kursaal. Donostia.
“Lleva media centuria en el negocio, pero aún no ha cantado su última palabra”. Leer aquí la crónica Georgie FM.


8. BENJAMIN BIOLAY. 12/05/10. Sala de Cámara del Kursaal. Donostia.
El epíteto ‘ecléctico’ sólo debería emplearse si sus destinatarios lo mercen. “Benjamin Biolay, por ejemplo”. Leer aquí la crónica Enchanté, Monsieur Biolay.


9. RAFAEL BERRIO. 16/11/10. Sala Club del Victoria Eugenia. Donostia.
“Las letras de Rafael Berrio son tan certeras e incontestables que les basta bien poco para tenerse en pie”. Leer aquí la crónica Algo delicado y difícil.

10. MURSEGO. 7/5/10. Centro cultural Lugaritz. Donostia.
“Es una de nuestras más originales, extrañas y brillantes propuestas musicales. Si te muerde, te habrá convertido para siempre”. Leer aquí la crónica Cuidado con la telonera.

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Allí me colé y en tu circo me planté

DISEÑO GOYESCO Y FOTOS: El Humilde Fotero del Pánico

Juan G. Andrés

En la edición de papel del NOTICIAS de ayer contamos algún detalle sobre la fiesta del preestreno de Balada triste de trompeta en Tabakalera y dimos cuenta de la rueda de prensa que ofreció su director, Álex de la Iglesia, junto a los actores Carolina Bang y Carlos Areces. Hoy publicamos la crítica de la película bajo el título Duelo a trompetazos, en un guiño evidente a la más famosa de las pinturas negras de Goya: Duelo a garrotazos. El filme gustó mucho a unos espectadores y no convenció tanto a otros, pero lo que sí obtuvo unanimidad de opiniones fue el original fiestorro privado organizado por Kutxa para sus clientes más jóvenes. Herederos de Rowan e Ícaro convirtieron la vieja fábrica de tabaco en un circo decadente y lleno de encanto (como aquellos de nuestra infancia que desembarcaban en Amara o en Sagüés) gracias a una magnífica dirección artística y a un impresionante trabajo de atrezzo propio de la más seria de las producciones cinematográficas. Los malabaristas, clowns y saltimbanquis que desfilaron entre el público se sintieron como en casa en un espacio decorado con telas, lonas, luces de colores y la cabeza gargantuesca de un payaso que iba devorando a los espectadores que se colaban en la sala de proyección.

Una sala que, como acertadamente afirmó De la Iglesia, parecía un encantador cine de pueblo de hace 30 años, con su proyector estéreo y sus sillas incómodas, ideales para criar dolor de espalda. Faltó un poco de gamberrismo durante el pase -cuánto se echan de menos los alaridos y el rollete participativo de la Semana de Terror- y también un poco más de desmelene por parte de los jóvenes que participaron en la fiesta, que parecían más pendientes de pillar cacho en el catering circus que de disfrutar de la música que Guille Milkyway pinchaba tras los barrotes de su jaula. Hasta las dos de la madrugada -esto es Donostia, ladies and gentlemen- la fábrica vibró con los ritmos del DJ, que ofreció cosas tan distintas como Raphael, Karina, The Housemartins, Abba, las Ronettes o los Beach Boys (sólo le faltó Buenas noches, señor monstruo, de Parchís). Despojada ya de su aspecto circense, y ya en serio, Tabakalera se prepara para afrontar una semana decisiva que quizá suponga su salida de la incubadora… Más información en este amplio reportaje que también publicamos hoy.

Cerramos la semana y el post con dos baladas tristes de trompeta, la primera según San Raphael y la segunda según el beato De la Iglesia.

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